Una metodología sistémica, no una disciplina alternativa
La medicina funcional fue formalizada en 1991 por el bioquímico Jeffrey Bland, PhD, con la fundación del Institute for Functional Medicine (IFM) en EE.UU. Hoy cuenta con más de 200,000 médicos certificados a nivel mundial y un programa académico activo en Cleveland Clinic — uno de los hospitales académicos más prestigiosos del mundo.
Lo que la distingue no es un conjunto de tratamientos exóticos, sino un modelo operativo de razonamiento clínico: el modelo ATM — Antecedentes (genética, eventos perinatales, traumas tempranos), Disparadores (infecciones, exposiciones tóxicas, eventos vitales) y Mediadores (inflamación crónica, estrés oxidativo, disfunción mitocondrial) que sostienen una disfunción específica en este paciente específico.
"El cuerpo no produce síntomas al azar. Cada síntoma crónico es un grito biológico con un mecanismo subyacente identificable — si se le dedica el tiempo y los biomarcadores correctos."
— Jeffrey Bland, PhD · Padre de la medicina funcional