Por qué la AR es enfermedad cardiovascular además de articular
La sinovitis crónica de la AR es la punta visible de una inflamación sistémica sostenida. Esa inflamación — citoquinas pro-inflamatorias (TNF-α, IL-6, IL-17), elevación de hsCRP y fibrinógeno, disfunción endotelial — produce un fenotipo de aterosclerosis acelerada. El paciente con AR mal controlada tiene riesgo cardiovascular comparable al de un paciente diabético sin AR — y eso es independiente de los factores de riesgo tradicionales.
La EULAR 2023 formalizó este reconocimiento: las guías recomiendan tamizaje sistemático de riesgo CV (multiplicado por 1.5 en AR), control intensivo de factores tradicionales y, sobre todo, treat-to-target inflamatorio — porque el control de la inflamación sistémica reduce el riesgo CV añadido. Los biologicos (anti-TNF, anti-IL6) y JAK-i han transformado el pronóstico cuando se titulan según objetivo. La medicina de longevidad opera en el riesgo CV añadido y en comorbilidades — coordinando con reumatología.
La AR no es solo articular — es enfermedad cardiovascular silente. Ignorar el riesgo CV añadido es ignorar el verdadero determinante de mortalidad.