Por qué ApoB es la métrica que importa, no el LDL clásico
Cada partícula lipoproteica aterogénica (VLDL, IDL, LDL, Lp(a)) lleva una sola molécula de ApoB. Medir ApoB cuantifica directamente el número de partículas aterogénicas circulantes — el determinante mecanístico real del depósito en pared arterial. El LDL clásico mide el colesterol contenido en esas partículas, no el número de partículas. Esa diferencia importa cuando las partículas son pequeñas y densas (dislipidemia metabólica): mismo LDL, más partículas, más riesgo.
Sniderman et al. (JAMA Cardiology 2019) realizó análisis comparativo de ApoB, no-HDL y LDL como predictores de eventos CV — concluyendo que ApoB es el predictor causal directo, superior a los demás. Mendelian randomization confirma la causalidad: variantes genéticas que reducen ApoB reducen riesgo CV proporcional. La EAS 2023 recomienda medir Lp(a) al menos una vez en la vida en todo adulto — su valor es predominantemente genético, estable y predictor independiente.
El LDL clásico es el espejo viejo. ApoB es la fotografía real del número de partículas que circulan y se depositan.