Por qué el infarto es una enfermedad de trayectoria, no un accidente
El IAM ocurre como evento agudo — placa aterosclerótica que se rompe, trombo que ocluye una arteria coronaria, isquemia miocárdica, necrosis. Pero la aterosclerosis que culmina en ese evento se construye 20 a 30 años antes: dislipidemia con ApoB elevada, HTA mantenida, hiperglicemia, inflammaging vascular, daño endotelial, tabaquismo. El evento es la consecuencia visible de una trayectoria silente.
INTERHEART (Yusuf et al., Lancet 2004, n=15,152 casos vs 14,820 controles en 52 países) cuantificó algo decisivo: 9 factores modificables (dislipidemia, tabaquismo, HTA, diabetes, obesidad abdominal, estrés psicosocial, dieta, ejercicio, alcohol) explican el 90% del riesgo poblacional de IAM. Esa cifra no deja margen: la prevención primaria funciona, y la ventana es de décadas.
El infarto no es un accidente. Es la consecuencia visible de 30 años de biología que se pudo medir y modular antes.