Una epidemia silenciosa que sigue caminando por consultorios equivocados
Colombia ocupa el 6º lugar mundial en procedimientos estéticos. Detrás de esa estadística hay otra que no aparece en los rankings: una proporción importante de las infiltraciones de biopolímeros — aceite mineral, silicona líquida, metacrilato, parafina, Biogel, polyacrylamida — ocurrió en "clínicas clandestinas" por personal no calificado, con sustancias prohibidas o sin trazabilidad. El paper de Montealegre, Rojas-Villarraga y colaboradores en Toxicology Reports (2021), publicado por médicos de la FUCS y Hospital San José de Bogotá, lo describe textualmente: el problema ha alcanzado "proporciones epidémicas, especialmente en Latinoamérica".
La mayoría de las pacientes — y son mayoritariamente mujeres — recibieron las inyecciones en glúteos, caderas, mamas y muslos. La latencia media entre la infiltración y los primeros síntomas, según el case-series de FUCS, fue de 27.8 meses. Casi tres años de silencio antes del primer aviso. Después: induración, nódulos, migración del material, fatiga crónica, artralgias, niebla mental — y en muchos casos, una progresión hacia síndrome ASIA.
"El problema ha alcanzado proporciones epidémicas, especialmente en Latinoamérica." — Montealegre, Uribe, Martínez-Ceballos, Rojas-Villarraga · Toxicology Reports 2021